sábado, 28 de mayo de 2016

Importancia de la familia en en desarrollo

Para hablar sobre la importancia que tiene la familia en el desarrollo de la infancia, comenzaremos con lo más importante, y es que la familia es el lugar en el que los niños/as crecen, donde aprenden a ser quienes son, donde forman su personalidad y el principal pilar de su entorno emocional. Hoy en día se entiende como familia al grupo de personas unidas por un parentesco que proporciona a sus integrantes protección, seguridad, afecto y apoyo emocional.


Sabemos que los niños/as aprenden por medio de la imitación en sus primeros años y las primeras personas que hacen de modelos serán los que conformen su familia. Es por esto, que todas las actitudes y comportamientos que tengan los familiares durante la infancia del niño determinarán el comportamiento que éste tenga en la vida adulta. Así, podemos decir que el crecimiento y desarrollo de un niño dentro de un clima de afecto, confianza y respeto dará como resultado una persona más abierta y segura en sí misma. Si por el contrario, el niño crece en un clima rígido y autoritario en el que no se le da la oportunidad de expresarse, será un adulto retraído y con problemas de autoestima.
Los valores como el respeto, la convivencia o la tolerancia se aprenden en el seno familiar. Si los niños/as observan que sus padres saludan cada vez que entran a un sitio, ceden el asiento a un anciano o solicitan las cosas por favor seguramente él hará lo mismo cuando se encuentre en una situación similar.

Las prácticas educativas parentales no sólo son la primera influencia para el niño y la niña sino también la más significativa ya que muestran la manera en que los niños son educados y tratados por sus padres. Los buenos tratos a niñas y niños aseguran el buen desarrollo y el bienestar infantil y son la base del equilibrio mental de los futuros adultos y, por tanto, de toda la sociedad. El punto de partida de los buenos tratos a la infancia es la capacidad de madres y padres para responder correctamente a las necesidades infantiles de cuidado, protección, educación, respeto, empatía y apego. La competencia parental en estos aspectos vitales permite que las niñas y los niños puedan crecer como personas capaces de tener una buena autoestima y de tratar bien a los demás.

No podemos olvidar los daños que pueden causar la falta de competencia y a menudo de conciencia de madres y padres que por diversos factores de tipo individual o contextual están demasiado ocupados con sus problemas profesionales o sentimentales para hacerse cargo de sus hijos y proyectan en éstos sus propias carencias e insatisfacciones. Esta clase de malos tratos, a menudo inadvertidos, pueden causar trastornos de apego y otros síntomas del comportamiento que manifiestan el sufrimiento invisible de los niños.


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