Lo primero de todo es saber que los niños y niñas de 3 a 6 años pueden resolver conflictos sociales y pueden aprender a hacerlo. Su habilidad para encontrar soluciones se incrementa con el ejercito de generar alternativas o soluciones y predecir las posibles consecuencias de cada una de ellas. Cuando los niños tienen las destrezas necesarias y alguna experiencia en tomar decisiones, están preparados para comenzar a resolver conflictos por sí mismos. Los niños aprenden mejor cuando se les dan muchas oportunidades de trabajar. Debemos hacer que la escuela sea un lugar ideal para este aprendizaje.
Las destrezas necesarias para resolver conflictos son:
Las destrezas necesarias para resolver conflictos son:
1. Capacidad para escuchar y prestar atención a los otros.
2. Comprender y utilizar un determinado vocabulario.
3. Capacidad de reconocer y comprender las emociones en sí mismo y en los demás.
Por otro lado, ¿por qué es tan importante la solución de conflictos? El conflicto es un componente más de la vida real, que desempeña un papel importante en la educación y cuya existencia es preciso asumir y encarar. Es inevitable que los conflictos existan. Lo importante es ver cómo los podemos afrontar. En una solución de conflictos positiva se resuelven los problemas con un beneficio para cada una de las partes implicadas y se tienen en cuenta las necesidades de ambas partes.
Supuesto:
“Imagina que dos alumnas pegan a un compañero y le rompen su juguete”
1º. Expondremos el problema ante toda la clase en la zona de la asamblea.
2º. Preguntamos a ambas niñas que ha pasado (pedir información), porqué han pegado a un compañero y le han roto su juguete, después al compañero agredido. Lo harán por turnos para que aprendan a escucharse unos a otros y no se interrumpan. Que empaticen entre ellos, que vean que les ha molestado o que les ha llevado a esa situación.
3º. Todos escuchan y la profesora pregunta al grupo/clase. ¿Alguien quiere decir algo?, ¿Está bien lo ocurrido?, ¿Cómo mejorarlo?... Ponen en común lo que piensan y aprenden sobre este conflicto.
4º. En el caso de las alumnas que han agredido y roto un juguete, sus padres recibirán una nota con lo ocurrido y en clase obtendrán una penalización (cara roja, sin pegatina esa semana, no se llevan la mascota…), ya que el pegar y romper sobrepasa los límites de una agresión verbal.
5º. Aparece el momento disculpa, después de aprender que lo ocurrido no está bien y hay que solucionar los problemas de otra forma, que debemos llevarnos todos bien, se pedirá perdón.
A continuación proponemos una serie de actividades que podemos llevar a cabo, antes de que ocurran ciertos conflictos, para que por ellos mismos sepan cómo resolverlos o que no lleguen a ese punto de conflicto, esto les ayuda a aumentar su autonomía y mejorar sus destrezas:
Introducir el proceso de resolución de conflictos: Pueden comenzar, una vez tiene las destrezas necesarias y alguna experiencia en toma de decisiones. El proceso puede introducirse dando un modelo adecuado de conductas y mirando libros que ilustren la búsqueda de diferentes posibilidades antes de actuar. Hacer de modelo incluye tanto usar el proceso para resolver conflictos como para explicar lo que estás haciendo. Puede servir un adulto o un niño/a mayor.
Leer historias: O bien observar imágenes, fotos, donde los personajes tienen un problema. Conviene mencionar cuál es el problema, las diferentes posibilidades de resolverlo y cuáles son las consecuencias de las mismas.
Proporcionar oportunidades para practicar: Los niños y niñas aprenden mejor cuando se les dan muchas oportunidades de practicar. Cuanto más real sea la actividad, más fácil la comprenderá el niño/a.
Utilización de marionetas, cuentos y juegos: La utilización de marionetas para practicar nuevas ideas funcionará mejor que la discusión de un conflicto. En el juego simbólico los niños y niñas también adoptan diferentes papeles incrementando su capacidad para ver la situación desde la perspectiva de otra persona.
Enseñar a otro/ a resolver problemas: Una de las mejores formas de aprender algo es tener que enseñarlo. Un niño/a de 5 años puede mostrar a otro/a de tres diferentes formas de compartir. La habilidad para negociar se incrementa con la capacidad para comprender sentimientos, generar alternativas y predecir posibles consecuencias de estas ideas.
Crear espacios: Creación de un lugar en el aula compuesto por dos sillas una en frente de la otra, donde los alumnos y alumnas puedan resolver su conflictos de manera democrática.

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